El joven nadador sevillano, bronce europeo junior, cierra la temporada con nuevos títulos nacionales y andaluces, y ya apunta a retos mayores en su camino hacia la élite

Con tan solo 18 años recién cumplidos, Carlos González ya forma parte de la historia del Círculo Mercantil. El pasado mes de julio consiguió su primera medalla internacional en el Campeonato de Europa Junior, celebrado en Šamorín (Eslovaquia), al colgarse el bronce en el relevo 4x100 estilos junto a sus compañeros de la Selección Española.
“Me siento muy orgulloso. En solo dos años he conseguido una medalla europea y todo ese esfuerzo ha valido la pena”, confiesa el nadador, que todavía revive con emoción la prueba: “Fue una remontada histórica. Íbamos quintos y al final tocamos terceros, fue un momento que nunca olvidaré”.

El logro de Carlos no solo supuso un hito personal, sino también un motivo de enorme orgullo para el club, que ve cómo un nadador formado en su cantera alcanza el podio europeo por primera vez. Un éxito que, además, refuerza sus opciones de entrar en el Centro de Alto Rendimiento de La Blume en Madrid, donde podría continuar su progresión hacia la élite nacional.

Tras el Europeo, Carlos ha cerrado una temporada brillante con nuevas medallas: se proclamó campeón de España junior en 200 espalda, alcanzó finales en 100 y 200 libre, y sumó en el Andaluz Open de Verano dos oros en 50 y 100 espalda, además de un bronce absoluto en los 100.
El nadador no olvida sus raíces ni a quienes le acompañaron en sus primeros pasos: “Cuando volví al club y vi a mi entrenador, Andro, con una sonrisa, lo primero que pensé fue en darle un abrazo y decirle: lo hemos conseguido”. Recuerda también los consejos de Hugo, otro de sus entrenadores, que un día le animó a probar la espalda cuando aún competía en mariposa: “Ahí empezó todo. Si no me lo hubiera dicho, quizás no estaría aquí”.

Para los jóvenes nadadores que ahora comienzan, Carlos tiene un mensaje claro: “Lo primero es disfrutar del deporte. Luego ponerse metas, una detrás de otra, y nunca rendirse, porque nunca sabes cuándo te va a llegar el momento”. Él mismo se considera un ejemplo de ello: “Yo no era un niño que desde pequeño ganara todo. Con trabajo y constancia se puede lograr”.
Mirando al futuro, Carlos mantiene firme un sueño: “Mi meta es llegar a unas Olimpiadas. Estoy en el camino y, poco a poco, espero conseguirlo”.

Un camino que, sin duda, seguirá recorriendo con la misma humildad, disciplina y pasión que lo han convertido en un referente para la natación del Círculo Mercantil.







